martes, 27 de septiembre de 2022

Docencia: Una mirada reflexiva desde la convivencia, la comunicación y las emociónes




En el marco conceptual de la educación se plantea un análisis político y socio económico desde un enfoque epistemológico basado en biopedagogía, propu esta por Humberto Maturana y Francisco Varela. contemplando la teoría política de Antonio Gramsci desde la hegemonía. De tal forma que, contrastan do diferentes referentes teóricos se puedan establecer relaciones entre la experiencia docente de los autores de este escrito para presentar los impactos vitales durante este proceso.

 

Considerando los diferentes modelos pedagógicos, dentro del quehacer docente existen una gran variedad de alternativas, donde algunas son descartadas, otras profundamente valoradas y muchos docentes se enfrentan a múltiples opciones en un intento por llevar su profesión por el mejor camino posible. (De Zubiría, J. 2007) 

 

Estos modelos pedagógicos se debaten el protagonismo del acto educativo, dependiendo de cómo se lleva acabo la transmisión del conocimiento o adquisición de aprendizaje, sin embargo, Maturana (2003), sin desconocer el debate en torno a estos modelos pedagógicos, a partir de la biopedagogía, centra el acto educativo, en un acto trasformador a partir de la convivencia. El interés no parte de los conceptos recibidos, sino la forma como los mismos transforman, tanto al docente, estudiante y entorno. Se rompe la dicotomía en términos de aprendizaje o enseñanza. Se fundamenten una interacción que transforma que cambia. (Chaves, 2002, p.49)

 

La cognición es una propiedad de todo ser vivió, sin cognición no habría vida, por lo tanto, se entiende que la cognición va más allá de la mente racional, porque incluye todo el proceso de la vida, seres vivos que se observan en su vivir, y reflexionan en sus vivencias para producir conocimiento (Chaves, 2002.)

 

En el quehacer docente hay una notoria frustración, que ha dejado de lado las preguntas fundamentales para simplemente pensar en la metodología ideal, descuidando principios pedagógicos esenciales como las relaciones interpersonales, que mediante su fortalecimiento se genera todo un espacio de conocimiento, un acto educativo en si mismo, donde se reflexiona e interpela a partir de la vivencia personal para dignificarse en comunidad a través de sus protagonistas . La dignificación de toda la comunidad educativa se da en términos del fortalecimiento de la convivencia, al igual que, la importancia de las individualidades y no necesariamente en el marco de un modelo pedagógico.

 

Por otra parte, el lenguaje también juega un papel importante en el quehacer pedagógico y aunque por mucho tiempo se ha considerado, como un sistema de símbolos o códigos, que facilitan la comunicación, según Maturana (1999), el lenguaje va más allá que una simple codificación, el lenguaje es mucho más importante para la convivencia de lo que habíamos creído hasta ahora, está relacionado con las emociones y estas mismas son decisivas para la convivencia de los individuos en una comunidad. Asimismo, el lenguaje, tiene que ver con coordinaciones de acción, pero no con cualquier coordinación de acción sino con coordinaciones de acciones consensuales.

 

Desde el punto de vista biológico, lo que connotamos cuando hablamos de emociones, son disposiciones corporales dinámicas que definen los distintos dominios de acción en que nos movemos (Maturana, 1999). Cuando uno cambia de emoción, cambia de dominio de acción. Se sabe esto en la praxis de la vida cotidiana, pero lo negamos, porque insistimos en que nuestra conducta humana la define nuestro ser racional. Este es un error común que se sigue cometiendo en la práctica pedagógica actual, ya que, los niños, niñas y jóvenes, hoy más que nunca, están movidos por las emociones, su disposición frente a cualquier actividad está mediada por su estado de ánimo y los docentes asumimos ese desafío, de  tener en cuenta esa dimensión,  para enriquecer los procesos pedagógicos y estos sean más significativos, ya que un estudiante que disfruta de un encuentro de formación y se siente cómodo en la misma desarrollara mejor su inteligencia.

 

En el  construccionismo social, se tiene en cuenta el lenguaje, pero como su nombre lo indica, desde un punto de vista social para explicar todos los fenómenos que ocurren, dejando a un lado lo individual, lo cual es la raíz de cualquier acción o quehacer, Maturana (1999) señala que “ la tarea de la educación, consiste en abrir espacios para la formación como seres que son punto de partida para las acciones”(p.136) un individuo no se construye en oposición a nada ni a nadie, sino desde el poder hacer, lo que hace desde sí, aprende desde sí o discrepa desde sí. (p.136), cuando el mismo individuo toma la decisión o es llevado a iniciar un proceso de formación, se inicia con el docente un “dominio de convivencia”, donde se debe respetar al otro, propiciando un espacio que acepte su ser, si eso ocurre así, ese individuo “crecerá en inteligencia, de acuerdo con su particularidad personal” (Maturana, 1999, p.137)  y seguirá de esta manera, su inteligencia, ya que esta no se limita a la capacidad de resolver situaciones problema, sino también para participar en dominios de consenso.

 

El dominio de consenso está relacionado con la “la capacidad de vivir, ampliar y participar en la generación de dominios de consenso con otros” (Maturana 1999, p.137) y de manejar ese dominio de consensualidad, para resolverlo, en otras palabras, es la capacidad del individuo, de aceptar las diferencias del otro, entrar en una contradicción pero que, a pesar de ello, esto no afecte su capacidad de llegar a un acuerdo con respecto al problema. Esta es una situación común, al que nos enfrentamos muchos docentes en el quehacer diario, a muchos de los estudiantes les cuesta solucionar, por sí mismos. problemas de convivencia, les cuesta reconocer las diferencias del otro y respetando eso, llegar a un acuerdo por medio de la comunicación, todo este tipo de conductas muchas veces parecen ser condicionadas, por factores socioculturales, sin embargo, el autor afirma que la capacidad de la inteligencia de los seres humanos, no solo se basa en la capacidad de consenso, “sino en las emociones, en las pasiones, en lo que nos gusta”. (Maturana,1999, p.140).

 

Hoy en día, la validación de las emociones, permite entender y aceptar la experiencia emocional de otro individuo o de uno mismo (autovalidación emocional), esto facilita muchos procesos, convivenciales, académicos y dichas desde las palabras de Maturana (1999), “el amor es una de las emociones que permite ampliar la inteligencia”, cada una de las actuaciones diarias son motivadas por las emociones, sin embargo, en ocasiones actuar de esta manera nos puede llevar a cometer errores, dentro de todo este proceso, lo realmente importante no radica en corregir el ser, ya que eso sería “una violación, pero la corrección del hacer,  es la invitación a una mirada que permite ver lo hecho y en qué dominio lo hecho no es lo esperado y por qué es un error, respeta al otro, amplia la consensualidad” (Maturana, 1999, p.142)

 

Hay que mencionar además cada vez con más frecuencia las personas compiten por sus intereses, profundizando en este concepto y haciendo referencia a (Maturana, 1999, pág. 76) nosotros pertenecemos a un linaje de animales recolectores que compartían su alimento y toda nuestra historia social humana tiene su origen en ese modo de vida, ya que el compartir hace parte de nuestra biología.

 

Es importante subrayar que, actualmente en educación de habla mucho de competencias, pero ¿Qué es una competencia?, durante el proceso de enseñanza cada estudiante desarrolla sus capacidades para el logro de los objetivos planeados por la institución educativa y posteriormente es capaz de dominar las tareas específicas que le permiten solucionar las problemáticas que le plantea la vida cotidiana (Torres, 2005 p, 11).

 

Vivimos en una sociedad, que enfatiza la competencia como un valor social pero la competencia es constitutivamente la negación hacia otra persona, de manera que involucra un fenómeno en el que el éxito de uno se funda en el fracaso de otro, siendo unos mejores que otros. Esto nos permite ver que la competencia es destructora para la convivencia humana,  el fenómeno social, se funda en él compartir, esto hace que la competencia sea constitutivamente antisocial. (Maturana, 1999, p, 77).

 

DIARIO DE CONFLICTOS 1

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